Un retroceso que cuestiona el modelo económico europeo y sus valores
La noticia (1) ha caído como un terremoto en la política europea: Alemania, tradicional motor del Pacto Verde y referencia en transición energética, ha decidido rebajar sus ambiciones climáticas. El Gobierno asegura que el país “necesita aire” para proteger su competitividad y su industria. Pero no se trata de un reajuste técnico: es un giro de rumbo que amenaza no solo los objetivos climáticos, sino también la construcción de una Europa basada en la justicia, la sostenibilidad y la dignidad humana.
Durante décadas, Alemania fue ejemplo de liderazgo climático. Hoy, sin embargo, la principal economía europea decide cambiar de rumbo justo cuando la ciencia advierte que esta es la década decisiva. Y cuando Europa necesitaba acelerar, Berlín pisa el freno.
Pero este cambio no es solo ecológico: es un síntoma más del agotamiento del paradigma neoliberal que domina la UE y que el libro (2) Economía del Bien Común. Caminos hacia una sociedad justa califica como incapaz de poner la economía al servicio de las personas y del planeta.
Un giro que reabre viejas heridas europeas
El Ejecutivo alemán ha decidido relajar objetivos, impulsar nuevas centrales de gas y rebajar la presión sobre sectores contaminantes como transporte y construcción. Ha resucitado incluso el viejo argumento de que “Alemania solo aporta una pequeña parte de las emisiones globales”, una justificación que ya no convence a nadie.
Este cambio total de rumbo tiene un efecto dominó: debilita las políticas climáticas de la Unión, da argumentos a los detractores de la transición energética y erosiona la credibilidad europea en las negociaciones internacionales.
Pero, sobre todo, confirma lo que el libro anterior sobre el Bien Común denuncia: cuando los Estados priorizan el corto plazo económico sobre el bienestar colectivo, siempre retroceden los mismos valores: la igualdad, la sostenibilidad y la justicia social.
La factura ecológica llegará pronto… pero también la social
Alemania justifica su apuesta por el gas en nombre de la estabilidad. Sin embargo, el gas no representa estabilidad, sino dependencia y retraso tecnológico. Es un intento de salvar un modelo industrial del siglo XX que ya no puede sostenerse.
Las consecuencias no tardarán en llegar:
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Más emisiones y más incumplimientos de objetivos climáticos.
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Infraestructuras obsoletas antes incluso de amortizarse.
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Costes energéticos que recaerán, una vez más, sobre hogares y pequeñas empresas.
Esto conecta con una de las ideas centrales del libro: las crisis ecológicas y sociales siempre recaen sobre quienes menos responsabilidad tienen y menos capacidad poseen para protegerse. La renuncia de Alemania no es solo un error climático: es un golpe a la justicia social europea.
Competitividad del siglo XX frente a economía del siglo XXI
El Gobierno alemán, a imitación de EE UU, afirma que este frenazo climático protegerá a su industria. Pero los datos globales muestran lo contrario:
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La economía mundial se está reindustrializando sobre bases verdes.
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Las grandes inversiones públicas y privadas fluyen hacia energías limpias, electrificación y eficiencia.
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Los países que duden quedarán descolgados de la innovación.
El libro Economía del Bien Común. Caminos hacia una transición justa es claro: el crecimiento del futuro, cuando proceda, será sostenible o no será. Prolongar la dependencia fósil no solo daña el clima: pone en riesgo la prosperidad a medio plazo.
El verdadero problema de la industria europea no es avanzar demasiado deprisa, sino llegar tarde a la mayor transformación económica-social de nuestra era.
El retroceso alemán desde la perspectiva del Bien Común
El libro referido plantea que las políticas públicas deben evaluarse según criterios éticos y sociales:
dignidad humana, solidaridad, justicia, sostenibilidad ambiental y, transparencia y participación democrática.
La nueva estrategia energética alemana vulnera todos esos valores:
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Sostenibilidad ecológica: Abandonar objetivos climáticos implica ignorar límites planetarios y la responsabilidad histórica de los países ricos.
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Solidaridad y justicia social: Los costes de la inacción recaen en los hogares vulnerables, mientras los beneficios del retraso benefician a grandes corporaciones fósiles.
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Participación democrática: Las decisiones climáticas clave se toman sin un verdadero debate ciudadano europeo, reproduciendo lo que el libro critica como “gobernanza para los poderosos”.
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Economía al servicio de las personas: La EBC sostiene que el dinero debe ser un medio y no un fin. El giro alemán demuestra lo contrario: el equilibrio climático se supedita a la cuenta de resultados de una minoría.
Europa ante el espejo: ¿qué modelo económico defendemos?
El frenazo alemán es preocupante porque Europa carece ahora de un motor político capaz de sostener la ambición climática:
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Francia está absorbida por tensiones internas.
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Italia vive atrapada en inestabilidad permanente.
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España, pese a sus avances, no tiene suficiente peso político para liderar sola.
Pero el problema es más profundo: La UE se ha construido sobre los pilares del crecimiento ilimitado, la competencia fiscal, la austeridad y la mercantilización de bienes esenciales. Este marco es incompatible con una transición justa y sostenible.
Europa necesita un nuevo contrato social basado en:
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fiscalidad progresiva y justa.
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límites a la desigualdad.
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inversiones masivas (cuando procedan) en energías verdes y bienes esenciales.
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participación ciudadana vinculante en decisiones estratégicas.
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y una economía evaluada no solo por el PIB, sino por su contribución al Bien Común.
La alternativa: un Green New Deal del Bien Común
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Límite real a la desigualdad: Reducción de brechas salariales, herencias reguladas, fiscalidad justa. Porque no hay transición verde posible con desigualdad extrema.
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Empresas evaluadas por su aportación al bien común: El Balance del Bien Común (3) permitiría premiar (fiscal y financieramente) a quienes actúan de forma ética, sostenible y democrática.
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Gestión ética de los bienes esenciales: Energía, agua, vivienda, transporte y el resto de bienes esenciales para la vida humana, deben gestionarse con criterios de Bien Común, no de mercado/lucro. Esta visión contrasta radicalmente con apostar por nuevas infraestructuras fósiles.
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Democracia participativa en políticas climáticas: Auditorías ciudadanas, mecanismos de corrección parlamentaria y participación directa en decisiones estructurales.
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Soberanía ecológica y energética europea: No basada en el gas, sino en renovables distribuidas, redes inteligentes y almacenamiento público.
Un retroceso peligroso para Europa… y para el mundo
Las ciencias exactas como la física no negocian, y ahí están las leyes de la termodinámica, el sistema actual las obvia dejando que el “mercado” resuelva lo que la ciencia no puede . Las emisiones no esperan. Cuando la mayor economía europea decide frenar, reduce las posibilidades colectivas de cumplir los objetivos climáticos.
Pero, además, envía un mensaje devastador: si incluso quienes podían liderar deciden rendirse, ¿qué esperanza queda para el resto del mundo?
El frenazo alemán contradice la visión que el libro propone: una Europa re-ilusionada, justa, participativa, sostenible y orientada al bien común.
El planeta no puede permitirse este paso atrás. Europa tampoco.
Conclusión: Alemania aún está a tiempo
El retroceso alemán no es irreversible. La cuestión es si el país quiere formar parte del futuro o convertirse en espectador del pasado.
La alternativa está ahí: una Europa del Bien Común, una economía al servicio de las personas, una transición justa que una en lugar de dividir, y un liderazgo climático que inspire al mundo.
Alemania debería reconsiderar su rumbo antes de que el coste sea demasiado alto: para el clima, para Europa y para quienes más dependen de una transición justa y democrática.
Autor:
Juan Manuel Martín EBC-Valladolid
Apoyos:
Tomás García Álvarez EBC-Asturias
José Carlos Hernández González, Presidencia de la Asociación Canaria de la EBC
Andrés Moya Velázquez EBC-Madrid
José Luis Meri Viladomat EBC-Valencia
Javier Alcaide Vives EBC-Andalucía
Prudencio López Vicedo EBC-Valencia
Alicia Hernando Delgado EBC-Canarias
Luis Campos Saavedra EBC-Alicante
José Luis Sánchez, Alcalde de Miranda de Azán “primer municipio del Bien Común”
Referencias:
(1): https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2025-11-19/alemania-ya-no-quiere-liderar-la-lucha-contra-el-cambio-climatico.html
(2) Economía del Bien Común. Caminos hacia una sociedad justa
(3) https://spain.econgood.org/aplicalaebc/empresas/
Christian Felber “Economía del Bien Común”, editorial Deusto
Antonio Turiel “Petrocalipsis”, Alfabeto Editorial SL
Kohei Saito “Slow Down”, editorial Ediciones B
Nicholas Georgescu-Roengen “La Ley de la Entropía y el Proceso Económico”, editorial Visor
Manfred Max Neef «La economía desenmascarada», Icaria editorial
Jason Hickel “Menos es más”, editorial Capitán Swing
Última actualización 06/12/2025