¡Otra economía no solo es necesaria, también es posible!

Hay encuentros que, además de permitirnos compartir ideas, nos recuerdan por qué merece la pena seguir trabajando por otra forma de entender la economía. Nuestra reciente visita a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca (USAL) ha sido uno de ellos.

Gracias al apoyo institucional del Vicedecanato y a la colaboración de la profesora Nuria del Álamo, tuvimos la oportunidad de acercar al alumnado los valores y las propuestas de la Economía del Bien Común (EBC).

Comenzamos mostrando una panorámica de la sociedad en la que vivimos, poniendo especial atención en aquellos problemas que afectan directamente a la juventud: las dificultades de acceso a la vivienda, la desigualdad, la precariedad y la incertidumbre ante el futuro. Pero no queríamos quedarnos únicamente en el diagnóstico. Nuestra intención era mostrar que existen otras maneras de organizar la economía y que, desde los valores de la EBC, podemos construir respuestas realistas para avanzar hacia una sociedad más justa, participativa y sostenible.

Uno de los momentos más participativos llegó con nuestro ya clásico ejercicio de democracia soberana. Invitamos a los estudiantes a decidir qué diferencia salarial debería existir entre la persona que menos cobra y la que más cobra en una misma empresa. La opción mayoritariamente elegida fue que esa diferencia no superase cinco veces el salario más bajo. Una sencilla dinámica que permitió abrir una reflexión sobre la equidad, la participación y el modelo de empresa que queremos construir.

También quisimos conocer su opinión sobre el encuentro mediante una pequeña encuesta. Los resultados fueron muy satisfactorios: valoraron la experiencia con un 4,47 sobre 5; consideraron realistas nuestras propuestas con un 4,21 y señalaron, con un 4,37, que podrían ayudarles a tener un futuro más cercano y esperanzador. Especialmente significativo fue el 4,84 sobre 5 que otorgaron a la importancia del acceso de los jóvenes a la vivienda.

Pero quizá lo más valioso fueron sus respuestas a una pregunta abierta: ¿Qué podría hacer la EBC para ayudarte? Sus mensajes fueron claros y directos:

  • Más divulgación.
  • No cesar en el empeño de transmitir la idea del Bien Común.
  • Llegar a todos los grupos sociales.

Nos quedamos especialmente con estas respuestas. Porque nos recuerdan que nuestras propuestas necesitan salir de los círculos habituales, llegar a más personas y hacerse presentes allí donde se están formando las ideas y las expectativas de las nuevas generaciones.

Y nos llevamos también un motivo adicional de satisfacción: desde el Vicedecanato nos animaron a continuar divulgando los valores de la Economía del Bien Común en la Universidad de Salamanca.

Volvemos, por tanto, con ilusión renovada y con una convicción que nos acompaña desde hace tiempo: otra economía no solo es necesaria, también es posible. Y para construirla necesitamos compartirla, debatirla y hacerla llegar cada vez a más personas.

¡Gracias a la USAL, a la profesora Nuria del Álamo y, especialmente, a todos los estudiantes por su participación, interés y aportaciones!

¡Seguimos trabajando por el Bien Común!